Mientras algunos se afanan en rellenar formularios para conseguir una plaza, otros luchan por que existan plazas en disciplinas que la administración parece haber olvidado. Hablamos de la danza, un arte que en Canarias sigue esperando su hueco en la oferta pública de enseñanzas regladas.

Fuentes sindicales han levantado la voz, reivindicando lo que para muchos es una obviedad: la necesidad de que la danza tenga el mismo reconocimiento y estructura formativa que otras artes en el sistema educativo canario. Porque, ¿de verdad pensamos que el talento nace y se desarrolla solo, sin un apoyo institucional?


¿Qué significa "enseñanzas regladas" y por qué importa?

"Enseñanzas regladas" no es un tecnicismo cualquiera. Implica que hay un currículo oficial, profesorado cualificado, titulación reconocida y, lo más importante, acceso público y equitativo. En el caso de la danza, esto se traduce en:

  • Acceso democrático: Que cualquier joven con talento y vocación, independientemente de su situación económica, pueda formarse.
  • Profesionalización: Que los estudios de danza tengan el mismo valor que los de música o artes plásticas, abriendo puertas laborales.
  • Calidad garantizada: Que la formación cumpla con unos estándares mínimos, lejos de la improvisación o la falta de recursos.

Actualmente, la oferta pública es, por decirlo suave, escasa. Los centros privados llenan ese vacío, pero a un coste que no todos pueden asumir. ¿Es así como queremos potenciar el talento artístico en nuestras islas?


La danza, un espejo de la desigualdad educativa

La falta de una oferta pública robusta en danza es un síntoma de un problema mayor: la desigualdad en el acceso a ciertas formaciones. Mientras que el conservatorio de música es una realidad consolidada, la danza sigue siendo la hermana pobre, relegada a la iniciativa privada o a la buena voluntad de unos pocos.

"No podemos permitir que el acceso a la formación artística de calidad sea un privilegio. La danza es cultura, es educación, es futuro para muchos jóvenes canarios." – Las organizaciones sindicales.

Esta situación no solo afecta a los futuros bailarines o coreógrafos, sino también al desarrollo cultural de Canarias. Un ecosistema artístico vibrante necesita una base sólida, y esa base empieza en la educación pública.


¿Qué podemos hacer para mover ficha?

Aunque la pelota está en el tejado de la Consejería, los docentes, las familias y los propios alumnos tienen herramientas para presionar y visibilizar esta carencia. La pasividad es el peor enemigo del cambio.

📋 Acciones para impulsar la danza reglada:

Aquí tienes algunas ideas para pasar de la queja a la acción, porque la danza, como la educación, también se defiende:

  • Conoce la normativa: Investiga qué dice la legislación educativa canaria sobre las enseñanzas artísticas. La web del Gobierno de Canarias, en su sección de educación, es el punto de partida para entender el marco legal.
  • Contacta con tu centro: Si eres docente, habla con tu equipo directivo y AMPA para explorar la posibilidad de actividades extraescolares de danza que sirvan de base o incluso para presentar propuestas a la Consejería.
  • Organizaciones y plataformas: Busca asociaciones de profesionales de la danza o de padres y madres que ya estén trabajando en esta reivindicación. La unión hace la fuerza.
  • Escribe a la Consejería: Puedes usar el formulario de contacto de la Sede Electrónica del Gobierno de Canarias para expresar tu preocupación y la necesidad de estas enseñanzas. Cuantas más voces, mejor.
  • Difunde la necesidad: Comparte esta información, habla con tus compañeros, con tus alumnos, con tus vecinos. La concienciación es el primer paso para la presión social.

⚠️ Consecuencias de la inacción:

  • Fuga de talentos: Jóvenes con potencial que deben emigrar para formarse adecuadamente.
  • Pobreza cultural: Un empobrecimiento de la oferta artística y cultural en las islas a largo plazo.
  • Desigualdad: Solo los que puedan pagar accederán a una formación de calidad, perpetuando barreras.

La danza no es un lujo, es una necesidad cultural y educativa. Es hora de que la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias deje de mirar para otro lado y dé a la danza el lugar que se merece en la educación pública. Porque el arte también es una inversión de futuro para nuestras islas.